Los primeros años del siglo XVIII están invadidos por fragmentos culturales dirigidos a superar el gusto barroco y anunciadores del nuevo estilo: el Rococó. La renovación se manifiesta especialmente en Francia después de la muerte del rey Luis XIV que señala el renacimiento de las oposiciones de la nobleza: la platería ya no es una prerrogativa exclusiva de las moradas de la aristocracia, sino que entra también en las moradas de la media nobleza terrateniente y en las de la burguesía ciudadana. En este periodo se habla de estilo Reggenza: el gusto se presenta con todas las características de la transición de la búsqueda, ya que está situado en los polos diametralmente opuestos del barroco tardío. Dicha dirección artística está caracterizada por el trinomio solemnidad-simetría-naturalismo.
En toda Europa se asiste a un intenso intercambio recíproco de influencias de motivos decorativos. La simetría se respeta, el motivo de la concha está presente, la ligereza comienza a convertirse en una regla, se difunden las líneas curvas puras, la evolución en espiral y de doble curvatura y los contornos se desflecan, las tranformaciones se imponen. Se introduce el motivo floreal de las hojas de palma que, de una forma esquemática, estilizada y maciza tiende a suavizarse y a acercarse a su aspecto natural. Otro elemento decorativo recurrente es el cabezal.
La fuerte necesidad de cambio permite que los “elementos guías” generales del estilo se definan con decoraciones específicas en las varias áreas geográficas. Por lo tanto merece una alusión el estilo Ugonotto de matriz francesa y holandesa que se expresa bajo dos aspectos: uno de formas en sección hexagonal u octogonal basado en la evidencia de las flechas que componen la forma; el otro con las mismas formas pero enriquecido, mejor dicho “revestido”, por numerosas decoraciones cinceladas, grabadas y además obtenidas con partes escultóricas fundidas en adornos.
Italia se muestra más cerca a los modelos franceses, pero intenta hacerlos más sencillos, menos imponentes. En Gran Bretaña coexisten tanto modelos llegados a través de la afluencia de los plateros Ugonotti de matriz francesa y holandesa, como modelos esenciales y sin adornos, así como las búsquedas de reinterpretación del tardío barroco.
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Los artesanos, verdaderos artistas, prefieren tres sectores: juegos de mesa, juegos de tocador y objetos destinados a la iluminación, mientras que la peste y las epidemias entre las poblaciones europeas y la eventual salvación del peligro de muerte constituyen la ocasión para fundir la platería doméstica y realizar relicarios y objetos sagrados para donar a la iglesia como señal de agradecimiento. Los objetos presentes en una casa, ya sea a través del material como a través de las manufacturas con las que se realizan, subrayan la clase social de sus habitantes: el oro está reservado a la familia real así como la plata dorada, la plata y el metal chapado.
Una gran fortuna encuentra la producción de platos y de bandejas muy bien cincelados con motivos de moda a lo largo de los bordes. Comienzan a difundirse grandes soperas con tapa, decoradas con verdaderos y propios triunfos de escultura de plasticidad intensa y dinámica. Siempre incluida en la tradición de la decoración de la mesa es la pareja “jarra-bacía” y, además los vasos, casi siempre con forma de tulipán, completos de tapa, cuando formen parte de un servicio de viaje. Para manejar mejor el “huevo pasado por agua” nace en estos años el vaso “de vástago alto”, con forma de pequeño cáliz de misa casi siempre decorado. En la mesa aparecen las primeras salseras y, en las casas más importantes, los cubos para mantener frescas las botellas de vino.
Otro sector es el de los tocadores, originariamente compuesto por numerosas piezas: espejo, cajitas de variados formatos, pequeñas tazas, porta jabón, porta perfumes, abrecartas, bandejas... Sólo en casos raros algunos de estos servicios han llegado completos hasta nosotros. En el sector de la iluminación la producción está orientada sobre todo a las parejas de candeleros: algunos tienen forma de balaustrada, de derivación arquitectónica, otros presentan un pie amplio y poco decorado, otros tienen el vástago alargado. La introducción de máscaras, cabezales cincelados y lazos entrelazados es típico del estilo Reggenza.
di Samuel Fromflower |